Decía Perón en su obra Conducción Política: “Conducir no es mandar, no es obligar.
Conducir es convencer, conducir es educar”. Sin lugar a dudas, la mística que generó Perón con su pueblo constituye quizás uno de los fenómenos sociales más significativos de la historia política argentina. Sin embargo, en esta oportunidad nos hacemos cita para intentar desmitificar a este personaje, ver, como afirma José P. Amado, que: “Perón no es un semidiós iluminado como intentó consagrarlo el fanatismo, sino más bien, un hombre que como conductor y líder tuvo sus aciertos y también sus errores”.









